RESPIRACIÓN
DIAFRAGMÁTICA O ABDOMINAL
Se basa en el movimiento del diafragma (ese gran músculo
que separa la cavidad toráxica del vientre), que al bajar hacia el vientre
succiona aire a los pulmones y al subir hacia éstos expulsa el aire. Recibe
también el nombre de respiración abdominal pues el diafragma al bajar empuja
los órganos del abdomen dando la impresión de que éste te hincha. Observa
el siguiente dibujo:
Beneficios de esta respiración:
·
Lleva gran cantidad de aire a los pulmones
·
Promueve la oxigenación de la sangre
·
Es muy relajante
·
Actúa sobre el plexo solar liberando la ansiedad (y
ese “nudo en el estómago”)
·
Estimula el movimiento del corazón y mejora la
circulación
·
Con el movimiento constante del diafragma los órganos
abdominales reciben un buen masaje
·
Descongestiona el hígado
·
Ayuda al tránsito intestinal
¿Cómo se practica?
1.
Para aprender es útil acostarse boca arriba
cómodamente, y más adelante practicar la respiración abdominal sentados, de
pie, caminando… según practiques la podrás incorporar a tu vida
cotidiana. Procura, para empezar, estar realmente cómodo, así que túmbate
colocando un cojín bajo tu cabeza y tus rodillas. Posa tus manos en el
abdomen.
2.
Antes de empezar expulsa a fondo el aire de tus
pulmones varias veces, si quieres haciendo algunos suspiros, con el fin de
vaciarlos bien de aire residual, lo cual automáticamente provocará la necesidad
de inspirar más profundamente.
3.
Una vez provocado este impulso de respiración
profunda, inspira llevando el aire “hacia tu abdomen” como si quisieras empujar
hacia arriba las manos posadas en él. Mientras más extiendas el
diafragma y más profundo respires, más se “hinchará” tu vientre.
4.
Retén unos instantes el aire en tus pulmones
5.
Cuando sientas la necesidad de expulsar el aire, hazlo
relajando tu vientre (este se “desinflará” y las manos bajarán con él). Y al
final de la exhalación empuja voluntariamente el diafragma hacia los pulmones
para expulsar todo el aire.
6.
Quédate un instante con los pulmones vacíos, sintiendo
cómo te vas relajando, y en cuanto sientas nuevamente el impulso de inspirar,
hazlo profunda y lentamente volviendo a llenar tus pulmones mientras tu abdomen
sube.
Practica esta respiración durante el tiempo que te
plazca. Puedes usarla para relajarte antes de dormir o para comenzar el
día oxigenándote plenamente.

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