Estándares adecuadamente altos contra creencias perfeccionistas
La
conveniencia de una creencia acerca de los estándares de rendimiento depende de
varios factores:
1) la exorbitancia del estándar (p.e., ¿puede esta meta ser
alcanzada?),
2) la precisión de la creencia (p.e., ¿es verdad que este estándar ha
de ser alcanzado?),
3) los
costes y beneficios de la imposición del estándar (p.e., ¿me resultaría
útil el hecho de alcanzar mi creencia o estándar?), y
4) la flexibilidad del estándar o creencia (p.e., ¿soy yo capaz de ajustar mis
estándares y adaptar mis creencias cuando es necesario?
Un
individuo que tiene pensamientos perfeccionistas en cuanto a la limpieza podría
tener excesivas creencias inexactas, inflexibles y causantes de más efectos
negativos que positivos. Por ejemplo, el continuo lavarse y volverse
a lavar las manos podría estar impulsado por creencias perfeccionistas
de evitar la contaminación por gérmenes, toxinas y otras sustancias. A
pesar de ello, este nivel de higiene no disminuye el riesgo de caer
enfermo (comparado con un nivel más moderado), y el individuo podría de
hecho estar exponiéndose a un mayor riesgo de infección (debido a una
debilitación de la barrera defensiva que es la piel...). Para estos
individuos, la excesiva frecuencia de los lavados puede llevarse varias
horas de cada día y puede interferir con todos los aspectos de la
función normal del individuo, incluyendo el trabajo y las relaciones
sociales.
Primero se debe determinar si los estándares
y creencias son excesivos, precisos, flexibles, y si le sirven de ayuda.
Cuanto más
inflexibles sean sus creencias y cuantas más situaciones en las que usted tenga
opiniones inflexibles se den, mayor será su posibilidad de tener problemas.
Esto es particularmente cierto en situaciones en las que sus creencias son
arbitrarias y subjetivas, más que las basadas en hechos o pura evidencia.
Por ejemplo, la creencia de que no se debe beber y conducir se apoya en las
estadísticas que demuestran que más de la mitad de los accidentes de tráfico
tienen que ver con el alcohol. Por otro lado, la creencia inflexible de que la
gente debería escuchar únicamente música clásica y de que todos los demás
estilos musicales son de inferior categoría podría causarle problemas de relación
entre personas que no sean amantes de la música clásica.
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