¿Por qué no todo el mundo es perfeccionista?
Los cuatro tipos de experiencias de aprendizaje –recompensa
y refuerzo, castigo, imitación, e información e instrucción– son comunes para
la mayoría de la gente. La mayoría de las personas recibe ocasionalmente una
recompensa por marcar altos estándares, es castigada a veces por cometer
errores, es expuesta a individuos perfeccionistas, y es instruida para lograr
altas metas e intentar no cometer errores. Si estos tipos de experiencias son
universales y, en parte, responsables de causar conductas perfeccionistas, ¿por
qué no todo el mundo es altamente perfeccionista? La respuesta a esta pregunta
es compleja.
La conducta humana es efecto de la
interacción de muy diversos factores, no sólo de las experiencias de
aprendizaje. Tomemos
como ejemplo el desarrollo de la fobia a los perros. Una
investigación llevada a cabo por el Dr. Peter Di Nardo y sus colegas
(1988) mostró que el 50% de las personas que tienen miedo a los perros
relatan haber sido mordidos por un perro en el pasado. En muchos de
estos individuos, la experiencia de haber sido mordidos por un perro ha
contribuido a este miedo. Sin embargo, el 50% de las personas que no
tienen fobia a los perros también han comentado haber sido mordidas por
perros en alguna ocasión. Así, a pesar de que las mordeduras de perro
causan fobia en algunas personas, parece que muchas otras personas no
desarrollan el miedo tras recibir una mordedura. De este modo, llegamos
a una interesante pregunta: ¿Por qué ciertas personas desarrollan temores
tras una experiencia de aprendizaje negativa, mientras otras no lo hacen?
Esta misma pregunta se puede aplicar en el caso del miedo a volar. A
pesar de que la información acerca de catástrofes aéreas en los medios
de comunicación puede contribuir al miedo a volar en algunos individuos,
claramente no representa un problema para muchos otros. La mayoría de
las personas se sientan cómodamente en un avión, incluso tras leer
alguna noticia acerca de un horrible accidente de aviación. De nuevo, la
pregunta es:
¿Por qué ciertas personas desarrollan el
miedo a volar tras la repetida exposición a información acerca de accidentes
aéreos, mientras otras no lo hacen?
¿Por qué algunas personas desarrollan
ideas y conductas perfeccionistas tras experiencias de aprendizaje relevantes, mientras
otras no lo hacen?
Todavía no tenemos la respuesta a esta pregunta. Aunque
sabemos que las experiencias de aprendizaje afectan de diferentes maneras a las
diferentes personas, todavía no sabemos por qué se da este caso o cómo predecir
los efectos de una experiencia dada en cualquier persona. Es posible que
ciertas personas
sean más vulnerables que otras a responder de manera
negativa a estas experiencias. En el caso del perfeccionismo, algunas personas son
menos susceptibles de aprender los hábitos perfeccionistas; quizás se debe a su
dotación genética, o a un historial de experiencias de aprendizaje adicionales
que contrarrestan los efectos de las experiencias que, de otro modo, habrían
podido motivar ideas perfeccionistas. En cualquier caso parece claro el
hecho de que las experiencias de aprendizaje son responsables sólo parcialmente
de las actitudes perfeccionistas. Además, para ciertos individuos, el papel
de las experiencias de aprendizaje específicas puede llegar a ser inapreciable.
¿Qué ocurre si usted no es capaz de rememorar alguna
experiencia de aprendizaje específica?
El hecho de que usted no pueda rememorar alguna experiencia
específica que pueda haber contribuido a sus ideas o conductas perfeccionistas no
debe constituir un problema. A pesar de que algunas personas encuentren útil
comprender los orígenes de los que procede su perfeccionismo, esta
comprensión no es necesaria para modificar las formas perfeccionistas de hacer
las cosas y pensar en ellas. De hecho, los factores que en un principio le
llevaron a usted a convertirse en un perfeccionista en ciertas ocasiones
podrían no ser los mismos que sostienen su manera perfeccionista de pensar en
la actualidad.
¿De quién es la culpa de su perfeccionismo?
Aunque sus patrones de pensamiento y conducta, así como el
modo en que las personas se han comportado a su alrededor, pueden haber
contribuido
al desarrollo de estándares excesivamente altos, existen
muchos factores que interactúan en la formación de la personalidad del
individuo.
De hecho, es preferible no tratar de cargar la culpa del
problema sobre alguien o algo (porque usted nunca sabrá con seguridad cómo
apareció el problema exactamente) y enfocar atención en lo que se puede hacer
para solucionarlo.
Referencia:
Antony, M. M., & Swinson, R. P. (2004). Cuando
lo perfecto no es suficiente. Estrategias para hacer frente al perfeccionismo.
Desclée de Brouwer.
Comentarios
Publicar un comentario