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ALIMENTACIÓN: ENFERMEDAD O ESTADO BAJO DE ÁNIMO

 

ALIMENTACIÓN: ENFERMEDAD O ESTADO BAJO DE ÁNIMO

Es posible que te sientas mal por muchas cosas: por ese trabajo que no entregaste a tiempo, por sentirte decepcionado por tus amigos, por la infidelidad de tu pareja, por la muerte de tu perro. Lo que sea. Todo puede afectarnos. Y mucho. Depende de cómo veas las cosas. De cómo estés dispuesto a tomártelas. Pero dicho esto, debes saber que serás menos propenso a comerte la cabeza y a darle mucha importancia a cosas que no la merecen si empiezas a regular tus hormonas con una alimentación nutritiva de verdad.

También puede ocurrir que nuestro sistema inmune falle. Ya sea por condiciones genéticas o adquiridas. Dentro de las causas adquiridas, como la alimentación llevada durante años sin consciencia, podemos encontrar:

·         Envenenamiento químico debido a la exposición a ciertos pesticidas.

·         Traumas físicos o emocionales como la muerte de algún ser querido.

·         Exposición continuada a radiación como los rayos X.

·         Enfermedad viral, bacterial como la mononucleosis.

·         Deficiencia grave nutricional.

·         Desequilibrio hormonal provocando disfunciones metabólicas.

·         Desórdenes digestivos como una gastritis.

·         El estrés puede dañar nuestro sistema inmunológico combinándose con otros factores por sí solo. Lo que pasa en nuestro organismo cuando estamos sometidos a daños en nuestro sistema inmune es que se suprimen las células T, que se encargan de su protección. El ácido fólico, los ácidos grasos o la vitamina C, son vitales para reparar estas células T.

Pilares fundamentales

·         Alimentación que nos mantenga saciados y despiertos. Sin necesidad de galletas a media noche y cafeína por las mañanas. Se trata de comer cuando se tenga hambre y de hacer ejercicio.

·         Meditación. Está demostrado que meditar durante solo 10 minutos al día potencia nuestro sistema inmune y nos hace más fuertes ante posibles infecciones. Aparte de mejorar nuestra atención y de mantenernos en el presente. Cosa importante ya que muchos problemas mentales se basan en constantes pensamientos obsesivos sobre el pasado o el futuro. Depresión y ansiedad, respectivamente.

·         El ejercicio es fundamental. Ejercítate todos los días. No valen las excusas. Si te quieres, muévete mucho, y muévete bien. Y lo más importante. Cuando hayas terminado de moverte, dale a tu cuerpo alimentos de verdad. Paradójicamente, empezarás a adelgazar y a tener un cuerpo delicioso.

 

NUTRIENTES Y ALIMENTOS QUE PROPICIAN A MEDIO Y LARGO PLAZO LA INTENSIFICACIÓN O APARICIÓN DE TRASTORNOS MENTALES

Azúcar simple, refinado o industrial.

En primer lugar, el factor número uno que destroza nuestro ecosistema natural intestinal es la ingesta de gran cantidad de azúcar simple. Por azúcar simple me refiero a los que lleva incorporados la bollería industrial, las carnes procesadas con químicos, los refrescos con gas y todos los carbohidratos refinados.

El azúcar refinado es adictivo. Y punto. Asúmelo. Los botes de cacao en polvo azucarados que añades a la leche de tus hijos, las cremas azucaradas que untas en barras de pan es más de lo mismo. Mientras más comas de este azúcar, más vas a desear. Puede provocar y provoca de hecho, alergias cerebrales. Estas consisten en la búsqueda ansiosa de la sustancia de la que somos presos de su consumo. Es decir, la estabilidad del nivel de azúcar en la sangre es muy importante para estar mentalmente sanos. Tan importante es esto que nuestro cuerpo tiene un sistema para mantener equilibrados estos niveles. El páncreas se encarga de esto.

Cuando consumimos carbohidratos refinados provocamos una radical subida de azúcar. Esto hace que el páncreas intente por todos los medios posibles compensar esta crecida con insulina. Si llevas años comiendo carbohidratos refinados es muy posible que este proceso de desequilibrio/ equilibrio haya roto la armonía de tu organismo. Esto significa que es muy posible que tengas afectados los neurotransmisores encargados del control del sueño, tus estados de ánimo, tu motivación por las cosas y el aprendizaje.

El azúcar también puede descontrolar la conducta porque provoca inhibición en nuestros mecanismos de neurotransmisión (que se encargan de llevar información de una neurona a otra). Investigaciones actuales demuestran que el azúcar reduce de manera drástica algunas sustancias con las que el cerebro elabora muchos de sus neurotransmisores. Esto se traduce en conductas desintegradas. Pero no sólo ocurre esto gracias al azúcar.

También dentro del grupo de endulzantes, es importante nombrar la sacarina u otros como el aspartame o el metanol. El problema del aspartame es que estimula el apetito y nos hace comer sin tener hambre y sin que lo necesitemos de verdad.

Todo lo dicho sobre el azúcar es real. Y que tenga todos estos efectos sobre la conducta humana no es casualidad. Estos efectos desastrosos en nuestro cuerpo y nuestra mente se deben principalmente a que nuestro sistema nervioso aprende a utilizar la glucosa del azúcar simple como combustible. Tenemos unos glucoreceptores en el hipotálamo que vigilan y regulan la cantidad de glucosa en nuestra sangre. Pues bien, si es deficiente esta cantidad, libera azúcar almacenada en el cuerpo y se convierte en glucosa. Pero si es excesiva, se produce insulina, para paliar y metabolizar el exceso de azúcar. Este es un proceso muy importante que no nos conviene sobrecargar. Debido a que el azúcar en sangre se eleva rápidamente, puede desequilibrar más nuestro sistema nervioso conduciéndonos a cambios de humor e inestabilidad emocional.

Se necesita mucho tiempo para estabilizar el sistema nervioso, endocrino y la conducta ya que el azúcar desordena estos tres de forma crónica.

Si llevas unos 20 años consumiendo azúcar de manera descontrolada, por lo menos necesitarás 5 años para notar verdaderos cambios.

Embutidos de carne de animal

Se trata de los paquetes de chorizo, de pavo, de jamón cortado en rodajas que suelen costar más barato son un veneno. Estas carnes necesitan durar mucho tiempo. Están pensadas para que aguanten en la nevera durante meses. Toda carne en estado natural se pudre. Por lo que la mayoría de los animales que se usan para fabricar embutido para nuestro consumo son alimentados con hormonas de crecimiento y antibióticos. Además, estos animales son criados en condiciones miserables por lo que es lógico que promueven enfermedades.

A estas carnes, que son tan relucientes, se las echa nitrito de sodio. Este se encarga de darle un color apetecible al alimento y a que se conserve durante mucho tiempo. El nitrito de sodio es un gran aliado para formar cáncer en nuestro organismo. Es genial. Sobre todo, cáncer de páncreas, de colon y de estómago.

Margarina

La margarina contiene una gran cantidad de grasas trans. Estas se forman al hidrogenar la manteca vegetal y las pastas para untar. Hidrogenando el aceite vegetal líquido se consigue una masa sólida. Gracias a este proceso es muy probable que comiences a tener enfermedades cardiacas, desequilibrios hormonales importantes y cáncer. Además, se utilizan conservadores de dudosa procedencia. Y esto junto a los procesos químicos a los que se somete son potencialmente tóxicos para nuestro organismo. Y, por lo tanto, para nuestra mente.

Aceite de girasol, vegetales, o de oliva refinados.

Todo tipo de aceite que no sea virgen y obtenido con extracción en frío son muy peligrosos si los usamos para cocinar. Esto ocurre porque cuando son sometidos a temperaturas muy altas, distorsionan de manera increíble la relación de grasas omega 6 y omega 3. Se producen cambios químicos peligrosos para nuestro organismo. Al calentar estos aceites contribuimos a la aparición del colesterol malo. Estos aceites consumidos durante años pueden conducir a enfermedades del corazón o al cáncer de mama. Algunos de ellos, incluso producen gases cancerígenos al calentarse.

Mi consejo es que utilices el aceite de coco virgen (extraido en frío), aceite de oliva virgen extra, o mantequilla muy grasa (si puede ser ecológica) para cocinar.

Alimentos procesados, gluten y harinas de trigo.

Alimentos envasados o productos procesados que se encuentran congelados en los supermercados como pueden ser las pizzas, comida china, lasañas, canelones, galletas, snacks y patatas fritas congeladas entre otras muchas, están detrás de una gran parte de los trastornos mentales actuales.

La mayoría de estas apetecibles, accesibles y rápidas comidas de preparar contienen glutamato monosódico. Un aditivo que es adictivo y es causa directa de la obesidad, la diabetes, el autismo y el trastorno hiperactivo de déficit de atención.

La mayoría de los restaurantes chinos suelen utilizar este componente en sus comidas. Es extraño que nos parezca que esté tan bueno unos trozos de pollo con arroz.

El glutamato es algo muy tóxico por eso a veces viene camuflado en los ingredientes. Puede aparecer también como levadura autolizada, extracto de levadura,

maltodextrina, proteína hidrolizada, caseinato de sodio y glutamato mono-potasio.

El glutamato aumenta la concentración de ácido glutámico en nuestro cuerpo afectando a muchos de nuestros órganos visitando nuestras células. Participa activamente en la aparición de migrañas.

Aparte, el glutamato altera el proceso entre el hígado y la vesícula biliar para digerir las grasas. Esto puede producir a la larga el síndrome de intestino irritable. También puede producir diarrea y dolores en la zona de la vesícula.

Se sabe que las mujeres que consumen este químico durante el embarazo pueden causar daños cerebrales irreversibles en los bebés. Pueden afectar a los procesos químicos naturales que se producen en el útero.

El doctor en neurología David Perlmutter, autor del bestseller Cerebro de Pan (Brain Grain) ha investigado y constatado que el consumo de granos con el que se suele crear el pan, la pasta y otros productos con gluten, está relacionado con una gran variedad de enfermedades neurológicas como la demencia senil, la depresión, la ansiedad, la epilepsia, los déficit de atencion y el alzheimer.

Esto se debe a que la mayoría de estos granos tienen un pico glucémico muy alto.

Después de una hora y media de haberlos consumido, hacen aumentar los niveles de azúcar en sangre. Esto es dañino para nuestro cerebro. Y cuantas más veces se someta a nuestra mente a esto, peor.

El café. Bebidas con cafeína.

La cafeína fue descubierta en 1819 por un químico llamado Friedrich Ferdinand Runge. Descubre que es un compuesto sólido de color blanco y de sabor amargo. Se considera una droga. Psicoactiva y estimulante.

La cafeína actúa alterando la concentración de norepinefrina de nuestro cerebro por lo que aumenta su liberación y propicia una aceleración cardiaca, aumento de la tensión arterial, y un estado de exaltación que desencadena los mecanismos de defensa o huida.

Es importante recalcar que para personas que sean propensas a padecer ansiedad, el café hace que esto se multiplique por 3 o 4 veces más. Es decir, estas personas tienen una alta sensibilidad a la cafeína. Una súper sensibilidad.

El café tiene propiedades buenas, pero también malas. Una vez que te tomas uno, recibes un pico de dopamina que propicia que te sientas atento, despierto, activo e incluso alegre. Pero esto no dura mucho.

El efecto a largo plazo es bastante negativo para nuestro cuerpo. Acaba reduciendo más de lo que lo estaban nuestros niveles dopaminérgicos y, en consecuencia, produciendo más apatía y tristeza. Estos síntomas se suelen solucionar con otra taza de café y volviendo a bajar nuestros niveles. Esta es una alternativa. La otra es dejar de tomarlo. Por lo que si eres propenso o propensa a sufrir de ansiedad olvídate ya del café.

Considero que tomarlo tiene ventajas en cuanto a la quema de grasa y el aumento de la atención, pero si tienes problemas hormonales y todavía no te notas lo suficientemente equilibrado, deja de tomar café y utilízalo muy de vez en cuando. No necesitamos café para vivir.

El alcohol.

El alcohol es posiblemente el inmunosupresor más fuerte que existe. Esto significa que provoca grandes inhibiciones por parte de nuestro sistema inmune. Debido a una serie de acciones en nuestras células dendríticas, disminuye nuestros niveles de serotonina haciendo que disminuya el funcionamiento del sistema inmune y del sistema neurológico,

En concreto el alcohol hace un gran trabajo con ciertos receptores de serotonina como 5-HT3, 5-HT1B, y 5-HT1A. Y es que estos receptores junto a las proyecciones que proceden del núcleo del rafe intervienen en los efectos de recompensa del alcohol y otras sustancias adictivas. El alcohol actúa en estos sitios haciendo que desciendan los niveles de serotonina. En consecuencia, se produce en el individuo una falta de señal que determine que ya no se necesita beber más alcohol.

En conclusión, los alimentos que te limitan en mayor parte son estos. Dale prioridad a los vegetales, de todos los colores, a diario y en la medida de lo posible crudos.

En cada comida. Desayuno, comida y cena. Añade más legumbres o almidones como el arroz y la patata cuando consumas proteínas de origen animal. Sobretodo trata de llevar una vida llena de energía. Muévete y disfruta haciéndolo.

Bibliografía

Rodríguez, R. (s.f.). Alimentos psicológicos. Cuáles potencian o limitan tu mente.

 

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