ALIMENTACIÓN: TENER MÁS EQUILIBRIO Y MÁS DIFICULTAD DE
ENFERMAR
Añadir probióticos a tu alimentación va a lograr una
gran mejora en tu estómago. Además de mantener en forma el microbioma
intestinal. El estómago es nuestro segundo cerebro y determina en parte como
nos sentimos muchas veces emocionalmente. Por lo que se recomienda el consumo
de:
Kéfir: está demostrado que contiene ciertos
microorganismos beneficiosos para nosotros cuando lo consumimos. Influye en
nuestra salud afectando en especial a la digestión, al control del peso y a
la salud mental. El kéfir contiene cerca de 30 cepas de bacterias por lo
que supone una importante fuente de probióticos.
Este probiótico impide e inhibe el crecimiento de ciertas
bacterias como la Helicobacter Pylori. El kéfir estimula nuestro sistema
inmune. Esto provoca que en muchas ocasiones contribuye a inhibir el
crecimiento de tumores y reduce la formación de compuestos cancerígenos.
Calabazas: ayudan de manera importante a perder
peso. En cuanto a lo que nos importa, contiene dos antioxidantes. La
luteína y la zeaxantina. Estas participan activamente en la inhibición
de la degeneración macular o cataratas. Gracias a su gran cantidad de
vitamina A y de C, ayuda a tu cuerpo a recuperarse antes de infecciones,
o virus.
Debido a sus antioxidantes pueden ejercer una férrea defensa
contra los radicales libres que se producen en el cáncer.
Cebollas: su alto contenido en vitamina C te
protege de enfermedades bacterianas. Es un importante antiinflamatorio, sobretodo
de las articulaciones. Son ricas en flavonoides, en concreto en quercetina.
Este elemento es anticancerígeno.
Se sabe que cuando se combina con proteínas que ya
existen de manera natural en nuestro cuerpo, estimula la producción de aminoácidos
en nuestro cerebro. Esto es importantísimo para combatir el estrés, la
depresión y para que nuestro sistema nervioso fluya correctamente.
Tomates: tienen efecto sobre las células cancerígenas.
Gracias a su antioxidante licopeno. Es un elemento protector sobretodo
en el cáncer de mama, de estómago, de próstata o de cuello uterino.
Son una gran fuente de potasio por lo que ayuda a
disminuir las enfermedades del corazón y la hipertensión. Por último,
gracias a su vitamina K, fortalecemos la salud de nuestros huesos.
Zanahorias crudas: es un alimento súper
completo. Contiene betacarotenos. Tienen propiedades antioxidantes,
anticancerígenas, potencian el sistema inmune, reducen el colesterol y
previenen el estreñimiento. Además, es un alimento altamente saciante,
ideal para cuando nos sentimos con ansiedad y descontrolados, tentados a
comer cualquier basura.
El chocolate negro por encima del 85% de cacao
El chucrut.
El brócoli. Este contiene colina. La colina
contribuye a la creación de nuevas células cerebrales y sus conexiones.
Esto es importante para el cerebro y la memoria. La vitamina K que contiene
es vital para potenciar nuestro desarrollo cognitivo y mejorar la memoria.
Está demostrado que mejora nuestra capacidad cerebral consumir unas 3 tazas
semanales de brócoli.
Las nueces son los frutos secos más beneficiosos para
nuestro cerebro. Mejoran nuestras habilidades cognitivas potenciando la
actividad de nuestros neurotransmisores. Eso se debe gracias al contenido
que poseen en omega 3. Aparte contienen magnesio y vitamina B6,
que son esenciales para prevenir inflamaciones y proteger al cerebro.
La cúrcuma es esencial para prevenir el Alzheimer.
Desinflama o previene de inflamaciones a nuestro cerebro. Es poco conocida pero
sumamente efectiva. Es un gran acompañante de pescados y carnes.
Salmón. Pero salmón criado en libertad. Es
decir, salvaje. Este pescado en especial contiene ácido docosahexaenoico (DHA)
que combate el Alzheimer. Por otra parte, el consumo de salmón puede aumentar
tu rendimiento cerebral. Esto se debe a que es un alimento muy potente en
grasas omega 3. Y nuestro cerebro es un 60% grasa.
Frutos rojos. Como los arándanos, las moras,
fresas o frambuesas. Estos contienen flavonoides que potencian la memoria y
el aprendizaje. Aparte son unos grandes defensores de tu cerebro ante la
proliferación de radicales libres que dañan el tejido cerebral sano y que
intervienen en la pérdida de memoria.
Espinacas. Son un superalimento. Contienen magnesio,
folato, vitamina E y K que ayudan a disminuir el riesgo de demencia.
Además, contiene potasio. Este elemento produce una mejora del
pensamiento y la memoria. A parte es antioxidante.
Bibliografía
Rodríguez, R. (s.f.). Alimentos psicológicos.
Cuáles potencian o limitan tu mente.
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