EL PERFECCIONISMO
El término “perfeccionismo” puede ser aplicado a personas de características muy diferentes. Consideremos los tres ejemplos siguientes:
1) Las personas que trabajaron junto al director de cine James Cameron durante el rodaje de la taquillera película Titanic, a menudo lo describían en entrevistas como un tipo perfeccionista. Contaban historia acerca de cómo se ponía hecho un basilisco cada vez que algo no se hacía a su manera. De hecho, fue este aparentemente fuerte temperamento de Cameron el que originó incontables artículos en los medios de comunicación pocos días antes del estreno del filme.
2) En su biografía de 1994, El movimiento nunca engaña: Una autobiografía, la bailarina de ballet canadiense Karen Kain se describe a sí misma como una perfeccionista, a pesar de que desde hace tiempo ocupa un lugar entre las figuras más respetadas del mundo del ballet, en ocasiones ha sufrido brotes de depresión, debido a los niveles de rendimiento que ella misma se auto impone, y que raramente se siente capaz de alcanzar.
3) El personaje de La extraña pareja Felix Unger (interpretado por Tony Randall en televisión y por Jack Lemmon en la gran pantalla) fue considerado por mucha gente como un perfeccionista. Este personaje insistía en que todo debía estar ordenado, limpio y arreglado, actitud que sacaba de sus casillas a su no tan ordenado compañero de piso. Cuando encontraba la más mínima muestra de desorden en su apartamento, Felix comenzaba a sentirse ansioso.
Cualquiera de estas tres personas podría ser tachada de perfeccionista. En cualquier modo, los tres son muy diferentes en la manera de expresar su perfeccionismo. En el primer caso, el perfeccionismo se asocia a la ira; en el segundo, se asocia a la depresión; en el tercer caso, el perfeccionismo se asocia a la ansiedad, la inflexibilidad, a la falta de espontaneidad. A pesar de estas diferencias, los personajes de cada uno de estos tres ejemplos tienen una importante cualidad en común:
En cada caso, el sujeto aparenta haber fijado unos estándares o expectativas acerca de otros o de ellos mismos, que no pueden ser alcanzados o que lo serían a un alto coste.
El perfeccionismo se asocia a menudo con ciertos problemas psicológicos, como la ira excesiva, la depresión, la ansiedad social, los problemas de imagen corporal, las conductas obsesivo-compulsivas, y la preocupación.
LA NATURALEZA DEL PERFECCIONISMO
La mayoría de la gente es bombardeada continuamente con invitaciones a mejorar su propio rendimiento. Desde el momento del nacimiento, ha de acostumbrarse a ser evaluado o corregido por diferentes personas a lo largo de su vida. Al comenzar a hablar, sus padres corrigen su pronunciación. Cuando en la niñez, otros le enseñan a andar, a vestirse, a usar los cubiertos correctamente, a quitar los codos de la mesa, a lavarse detrás de las orejas, a hacerse la cama.
Mientras crece, su conducta sigue siendo evaluada, criticada, corregida, y recompensada. En la escuela y en casa, usted aprende muy rápido que para conseguir la aprobación de los demás, debe lograr unos estándares específicos. Cuando comete errores, se dan a menudo consecuencias prácticas negativas. Por ejemplo, de niño, si sus calificaciones escolares no llegaban a un nivel determinado, usted podía recibir críticas de sus profesores, sus padres y sus amigos. A veces, los privilegios (por ejemplo, el permiso para hablar por teléfono, salir con los amigos, recibir una autorización) son denegados hasta que el nivel de rendimiento vuelva a ser el deseado.
Las frecuentes demandas de alcanzar y sobrepasar los estándares establecidos continúan en la edad adulta. Muchas compañías y organizaciones esperan de sus empleados un continuo esfuerzo por mejorar más y más su rendimiento consiguiendo mayores y más difíciles logros en menos tiempo. Siempre se espera del personal de ventas que pulverice los records de años anteriores. Las compañías se empeñan incesantemente en lograr un éxito mayor al de sus competidores.
Además de las presiones externas, muchas personas sienten la presión para rendir a un cierto nivel o para lograr ciertas metas desde dentro de sí mismas. Al cocinar para las visitas, sienta bien saberque sus invitados disfrutan de la comida. Al intentar mantener un nivel de forma física, usted puede sentir gran satisfacción personal al lograr nuevas metas, como correr un kilómetro de distancia en un tiempo menor al habitual. Desear incrementar su rendimiento o alcanzar altos estándares no es lo mismo que ser perfeccionista. Es este perseverante deseo de superar ciertas metas el que a menudo le ayuda a rendir de manera efectiva en su entorno. Por ejemplo, los estudiantes que no se preocupan por su rendimiento en la escuela probablemente no estudiarán tanto y serán susceptibles de rendir de una manera más pobre que losestudiantes que se marcan metas altas a sí mismos. Si este patrón de rendimiento se vuelve habitual, generalmente se notan las consecuencias. Sus calificaciones son más bajas, y podrían no ser aceptados en el colegio o universidad de su elección en un futuro. Las personas en la cumbre de su profesión, como los atletas de élite, también han de apuntar alto para lograr alcanzar sus objetivos. Sin metas prefijadas, las personas generalmente consiguen menos logros.
¿Qué es el perfeccionismo y en qué se diferencia del sano deseo de lograr grandes metas?
La décima edición del Merriam Webster’s Collegiate Dictionary define el perfeccionismo como “la disposición a tratar todo aquello no perfecto como inaceptable”.
En cambio, los profesionales que estudian el perfeccionismo tienden a definir este término con más detalle. Por ejemplo, en su artículo para la publicación Psychology Today, el psiquiatra David Burns (1980b) definía a los perfeccionistas como personas “cuyos estándares se encuentran mucho más allá del alcance o la razón” y “que se fuerzan de manera compulsiva y crónica a conseguir metas imposibles y que miden sus propios méritos en relación con su productividad y sus logros”. Burns señalaba también que para estos individuos la autodeterminación para actuar con corrección puede ser la causa de un deterioro en su rendimiento.
Definiciones multidimensionales del perfeccionismo
Recientemente, los psicólogos han comenzado a definir el perfeccionismo como un concepto multidimensional.
Los psicólogos canadienses Paul Hewitt y Gordon Flett han publicado una serie de artículos (Hewitt y Flett 1990; 1991a, 1991b) basados en su perspectiva de que existen principalmente tres tipos de perfeccionismo:
1) el perfeccionismo asociado a uno mismo,
2) el perfeccionismo asociado a los demás, y
3) el perfeccionismo prescrito socialmente.
El psicólogo Randy Frost y sus colaboradores (Frost y Martín1990, Frost et al. 1990) han sido influyentes con respecto al creciente entendimiento de los aspectos multidimensionales del perfeccionismo. Sin embargo, a diferencia de Hewitt y Flett, Frost y sus colegas contemplan seis dimensiones diferentes en su definición del perfeccionismo:
1) excesiva preocupación por los errores,
2) altos estándares personales,
3) duda en cuanto a pautas de actuación,
4) necesidad de organización,
5) altas expectativas parentales, y
6) excesivo criticismo parental.
El criticismo de Hewitt y Flett
1) Perfeccionismo orientado a uno mismo: Esta es la tendencia del individuo a marcarse estándares imposibles de lograr. Estos estándares son auto impuestos y tienden a estar asociados a la autocrítica y a una imposibilidad para aceptar sus propios errores y faltas. Cuando el perfeccionismo orientado a uno mismo se combina con experiencias vitales negativas o fracasos percibidos, puede conducir a dificultades y depresión.
2) Perfeccionismo asociado a los demás: Esta es la tendencia a exigir que los demás cumplan los altos e imposibles estándares que usted marca. Las personas que manifiestan este tipo de perfeccionismo son a menudo incapaces de delegar tareas en otras personas, por temor a verse disgustados por un rendimiento imperfecto en el trabajo. Los perfeccionistas “asociados a los demás” pueden asimismo sufrir problemas de ira excesiva, estrés de relación, y otras dificultades asociadas a sus altas expectativas acerca de los demás.
3) Perfeccionismo prescrito socialmente: Los perfeccionistas “prescritos socialmente” presentan una creencia exagerada de que los demás tienen unas expectativas acerca de ellos imposibles de cumplir. Además, piensan que para obtener la aprobación de los demás, estas expectativas han de ser cumplidas. A diferencia de los perfeccionistas “asociados a uno mismo”, cuyas expectativas son auto impuestas, en el perfeccionismo prescrito socialmente, los altos estándares están supuestamente impuestos por los demás. El perfeccionismo prescrito socialmente puede asociarse a sentimientos de ira (hacia las personas que se perciben como poseedores de estos estándares altos), depresión (si los estándares no se ven alcanzados), o ansiedad social (temor a ser juzgado por otras personas).
El perfeccionismo de Frost y colaboradores
1) Excesiva preocupación por los errores: Esta es la tendencia a creer que es extremadamente importante no cometer errores y que un traspiés supone un fracaso. Las investigaciones sugieren que la excesiva preocupación por cometer errores está asociada a una elevada ansiedad social y un temor a ser juzgado por otras personas (Antony et al. 1998; Juster et al. 1996). Esta dimensión de perfeccionismo se solapa en cierto modo con lo que Hewitt y Flett describieron como “perfeccionismo orientado a uno mismo”.
2) Altos estándares personales: Esta dimensión refleja una tendencia a adoptar altos objetivos y estándares para uno mismo, y a creer que el hecho de no alcanzar estos estándares supone convertirse en una persona de segunda categoría. Como la excesiva preocupación por los errores, los altos estándares personales están relacionados con lo que Hewitt y Flett llamaron “perfeccionismo asociado a uno mismo”.
3) Duda en cuanto a pautas de actuación: Dudar en sus acciones en un sentido perfeccionista conlleva una sensación exagerada de no haber completado las tareas correctamente. Las personas que experimentan estas dudas pueden necesitar más tiempo para finalizar su trabajo y pueden sentir la necesidad de comprobar, corregir o repetir cada paso de su tarea una y otra vez. Las dudas excesivas en cuanto a pautas de actuación se manifiestan a menudo en personas que sufren trastornos obsesivo-compulsivos. Como ocurre con las dos tendencias anteriores, hablamos de la duda en cuanto a pautas de actuación como un componente de lo que Hewitt y Flett llamaron “perfeccionismo asociado a uno mismo”.
4) Necesidad de organización: Esta es la tendencia de mostrar una desmesurada inquietud y preocupación por la limpieza, el orden y la organización. Aunque tener habilidades para la organización puede ser de gran utilidad, las personas que se preocupan demasiado por la organización pueden pasar tanto tiempo intentando mantener la organización y el orden que pueden dejar sin hacer otras cosas de vital importancia. Además, cuando una persona es muy rígida e inflexible acerca de cómo se deben hacer las cosas, esto puede traerle problemas con las personas que tengan un modo diferente de hacer las cosas.
5) Altas expectativas parentales: Esta dimensión es probablemente más útil como explicación del origen del perfeccionismo que como una dimensión del perfeccionismo por sí misma. Esta dimensión se solapa en cierto modo con lo que Hewitt y Flett llaman “perfeccionismo prescrito socialmente”. Para las personas que sienten la presión por parte de otras para rendir correctamente, los padres constituyen a menudo una fuente de esta presión externa. Las personas tímidas y socialmente ansiosas, al relatar acontecimientos pasados, tienden a contar que sus padres tenían expectativas especialmente altas acerca de ellas.
6) Excesivo criticismo parental: Las críticas desmesuradas por parte de los padres cuando un error se ha cometido, pueden desencadenar actitudes perfeccionistas. El criticismo parental excesivo está relacionado con las altas expectativas parentales, y muy a menudo ambas tendencias van de la mano. Usted podrá imaginar que los padres que tienen expectativas demasiado altas pueden ser también desmesuradamente críticos al ver que no se cumplen. Como las altas expectativas parentales, se ha demostrado que el criticismo parental está asociado a la ansiedad social y la preocupación por una valoración negativa por parte de los demás.
En resumen, la mayoría de las definiciones parecen compartir ciertos elementos característicos:
• Las personas perfeccionistas tienden a poseer estándares y expectativas difíciles o incluso imposibles de cumplir.
• A pesar de que tener altas expectativas es a menudo útil, el perfeccionismo está asociado a anhelar estándares tan altos que, de hecho, afectan al rendimiento de la persona.
• El perfeccionismo se asocia a menudo a otros problemas, como la ansiedad o la depresión.
Estándares adecuadamente altos contra creencias perfeccionistas
La conveniencia de una creencia acerca de los estándares de rendimiento depende de varios factores:
1) la exorbitancia del estándar (p.e., ¿puede esta meta ser alcanzada?),
2) la precisión de la creencia (p.e., ¿es verdad que este estándar ha de ser alcanzado?),
3) los costes y beneficios de la imposición del estándar (p.e., ¿me resultaría útil el hecho de alcanzar mi creencia o estándar?), y
4) la flexibilidad del estándar o creencia (p.e., ¿soy yo capaz de ajustar mis estándares y adaptar mis creencias cuando es necesario?
Un individuo que tiene pensamientos perfeccionistas en cuanto a la limpieza podría tener excesivas creencias inexactas, inflexibles y causantes de más efectos negativos que positivos. Por ejemplo, el continuo lavarse y volverse a lavar las manos podría estar impulsado por creencias perfeccionistas de evitar la contaminación por gérmenes, toxinas y otras sustancias. A pesar de ello, este nivel de higiene no disminuye el riesgo de caer enfermo (comparado con un nivel más moderado), y el individuo podría de hecho estar exponiéndose a un mayor riesgo de infección (debido a una debilitación de la barrera defensiva que es la piel...). Para estos individuos, la excesiva frecuencia de los lavados puede llevarse varias horas de cada día y puede interferir con todos los aspectos de la función normal del individuo, incluyendo el trabajo y las relaciones sociales.
Primero se debe determinar si los estándares y creencias son excesivos, precisos, flexibles, y si le sirven de ayuda.
Cuanto más inflexibles sean sus creencias y cuantas más situaciones en las que usted tenga opiniones inflexibles se den, mayor será su posibilidad de tener problemas. Esto es particularmente cierto en situaciones en las que sus creencias son arbitrarias y subjetivas, más que las basadas en hechos o pura evidencia. Por ejemplo, la creencia de que no se debe beber y conducir se apoya en las estadísticas que demuestran que más de la mitad de los accidentes de tráfico tienen que ver con el alcohol. Por otro lado, la creencia inflexible de que la gente debería escuchar únicamente música clásica y de que todos los demás estilos musicales son de inferior categoría podría causarle problemas de relación entre personas que no sean amantes de la música clásica.
El perfeccionismo como rasgo de la personalidad
Una manera de entender el perfeccionismo consiste en pensar en el perfeccionismo como un ejemplo de rasgo de la personalidad. Los rasgos de la personalidad son aquellas características estables que hacen a las personas ser como son. El término estable implica que los rasgos de la personalidad afectan a su conducta a través del tiempo y los acontecimientos. Estos rasgos incluyen dimensiones como el perfeccionismo, la felicidad, la honestidad, la agresividad, la ansiedad, la creatividad, la ambición, y casi cualquier otra dimensión imaginable.
Más recientemente, muchos profesionales de la psicología han llegado a pensar que existen relativamente pocas dimensiones básicas en función de las cuales se debería medir la personalidad. Una visión de las dimensiones de la personalidad que se ha apoyado en una extensa investigación es la propuesta por Robert McCrae y Paul Costa (1986, 1990), es la denominada “Teoría de las Cinco Grandes”.
De acuerdo con esta perspectiva, existen cinco dimensiones principales con relación a las cuales se puede medir la personalidad:
1) la neurosis (la escala que se define desde el punto en que las personas son ansiosas e insegurashasta aquel en que se consideran calmadas y seguras),
2) la extraversión (la escala definida desde el extremo de la persona sociable y habladora hasta aquella callada y reservada),
3) la apertura (la persona curiosa e imaginativa frente a aquella convencional y no imaginativa),
4) la amabilidad (la persona de confianza y de carácter afable frente a aquella ruda, suspicaz e irritable), y
5) la concienciación (la persona organizada, formal y cuidadosa frente a aquella descuidada e informal.)
De acuerdo con los investigadores que se adhieren a teorías de la personalidad como el modelo de las Cinco Grandes, la manera específica de cada persona de manifestar estas cinco dimensiones básicas de la personalidad determina la composición precisa de la personalidad que hace a cada persona única. Es similar al modo en que los tres colores primarios (rojo, azul y amarillo) pueden combinarse de diferentes maneras para producir los diferentes colores que vemos en nuestro entorno.
Combinaciones determinadas de las cinco grandes dimensiones podrían contribuir al desarrollo de una personalidad perfeccionista:
· Un excesivo nivel de concienciación puede llevar a la persona a preocuparse excesivamente por la organización, el orden, la limpieza y el seguimiento de las normas.
· La neurosis puede contribuir a la ansiedad y la pobre autoestima que a veces se observan en las personas perfeccionistas.
· Para los individuos perfeccionistas, no ser suficientemente abierto puede dificultar la apreciación de las situaciones de forma novedosa y flexible.
· Los individuos perfeccionistas que no son suficientemente afables pueden ser además demasiado duros con aquellos que no cumplen sus altos estándares.
Además de sobre cuáles son las dimensiones que contribuyen a la formación de los constructos de la personalidad, algunos investigadores han discutido
la idea de que los rasgos estables de la personalidad determinan la conducta de las personas a través de un amplio rango de situaciones. Otros han discutido la importancia de los rasgos de la personalidad y han señalado que las personas se comportan de manera diferente en función de la situación. Por ejemplo, las personas tímidas y reservadas en su trabajo pueden sentirse cómodas a la hora de socializar con sus amigos.
Algunos investigadores creen que la conducta es el resultado de una compleja interacción entre los rasgos de la personalidad y las situaciones en que las personas se ven envueltas:
Las diferentes situaciones en que la persona se ve envuelta probablemente afectarán al punto en que su perfeccionismo se convierte en problema.
Áreas de propensión al perfeccionismo
El perfeccionismo puede afectar a la persona a través de un amplio abanico de situaciones y actividades:
· Rendimiento en el trabajo o la escuela
· Limpieza y estética
· Organización y orden
· Redacción (escribir, rellenar formularios, escribir cartas...)
· El habla (alerta de lo que dicen permanentemente y preocupación por la pronunciación)
Algunos perfeccionistas marcan estándares demasiado altos para los demás y se sienten impulsados a corregir a los demás cuando cometen algún error, por
trivial que éste sea.
La apariencia física
Por ejemplo, los trastornos alimenticios se asocian con estándares extremadamente perfeccionistas sobre el peso y la imagen corporal (como la creencia de que “si peso más de cincuenta kilos, estoy gordo/a”). Incluso algunas personas sin trastornos de la alimentación pueden manifestar estas creencias hasta cierto punto. Otras podrían ser creencia que la pérdida de cabello hace a la persona menos atractiva, la vestimenta, la apariencia de los demás.
Salud e higiene corporal
Los orígenes de su perfeccionismo
La investigación que se ha llevado a cabo en esta área es ciertamente escasa. A pesar de ello, podemos especular con las causas del perfeccionismo basadas
en los datos que tenemos acerca de otros estilos de personalidad.
Aparentemente, tanto los factores psicológicos (p.e., el aprendizaje) como los biológicos (p.e., la genética) interactúan contribuyendo al desarrollo de cada rasgo de la personalidad en particular. Esta perspectiva se ha visto apoyada por diversos estudios que examinaban los papeles de la genética y del aprendizaje en el desarrollo de los rasgos de la personalidad en general, y en el desarrollo de problemas psicológicos específicos, como la depresión y la ansiedad (Nurnberger y Cooper, 1992; Kendler et al. 1992; Skre et al. 1993; Bouchard et al. 1990; Tellegen et al. 1988).
Es posible que los factores psicológico y biológico contribuyan al perfeccionismo del mismo modo en que lo hacen en el caso de otros estilos y dificultades emocionales que a menudo se asocian al perfeccionismo. Por ejemplo, es posible que la experiencia de ser criticado repetidamente pueda conducir a la manifestación de ideas y conductas perfeccionistas en una persona genéticamente predispuesta o con riesgo de tener estándares excesivamente altos
Influencia biológica
Durante las dos últimas décadas, numerosas investigaciones han demostrado que la genética desempeña un papel fundamental en el desarrollo de los estilos de la personalidad. Estas investigaciones se han basado en estudiar a parejas de gemelos idénticos que hayan crecido juntos o por separado. Dado que los gemelos de cada pareja son idénticos genéticamente entre sí, este método ha permitido a los investigadores estimar por separado el grado en que genética y ambiente contribuyen respectivamente a varios rasgos específicos de la personalidad. A pesar de que se han obtenido diferencias entre los diferentes rasgos específicos, por término medio, la contribución de la genética a la personalidad parece acercarse al 40 por ciento, debiéndose el restante 60 por ciento a otros factores, como el aprendizaje y la experiencia (Plomin, Cipuer y Loehlin 1990).
Si la genética juega un papel en el desarrollo del perfeccionismo, ¿quiere esto decir que el perfeccionismo no se puede modificar? En
absoluto. La genética afecta a casi todos los aspectos de su ser, desde su forma física, a sus habilidades académicas, la depresión, la ansiedad, e incluso sus intereses y hobbies. Sabemos que el ejercicio puede provocar un efecto enorme en el nivel de forma física. Del mismo modo, existen diferentes tipos de terapia psicológica específica que pueden ayudar a la persona a superar los problemas derivados de la ansiedad y la depresión. Así, aunque su perfeccionismo pueda deberse en cierta medida a un componente biológico, usted puede cambiar todavía su modo de pensar o comportarse.
Influencia psicológica
Varios posibles modos en los que el perfeccionismo puede ser aprendido abarcan los fenómenos de recompensa y refuerzo, castigo, imitación e información e instrucción. Se trata de pensar en sus propias experiencias para averiguar si estas modalidades de aprendizaje han contribuido a su perfeccionismo:
1) Recompensa y refuerzo
Marcar altos estándares es a menudo motivo de recompensa en nuestra sociedad. Por ejemplo, la sociedad refuerza el duro esfuerzo en la escuela. El buen rendimiento en la educación secundaria generalmente genera calificaciones más altas, alabanzas por parte de padres y profesores, la admisión en mejores escuelas y universidades. La sociedad también recompensa el atractivo físico. Sacar el mejor partido de su imagen vistiendo con gusto manteniendo la pulcritud puede hacer que los demás le encuentren más atractivo, lo que hace posible, además, que aumente su posibilidad de encontrar una pareja o un trabajo.
Ser recompensado por motivo de una pauta de conducta perfeccionista puede llevar a la creencia de que, si uno no es perfeccionista, su trabajo se verá afectado y el producto final será inferior.
Ejercicio 1.1.
Cómo la recompensa y el refuerzo han contribuido a su perfeccionismo
¿Ha sido usted recompensado de algún modo por ser perfeccionista en ciertas ocasiones? Intente recordar situaciones de su pasado o de la actualidad en que esto haya ocurrido. Recuerde sus días de escuela (¿Rendía mejor en el colegio cuando se marcaba objetivos altos?). Piense en su vida laboral –¿tuvo usted alguna vez un supervisor que manifestara aprecio por el cuidado y los altos estándares que caracterizaban su labor? Retornemos a los días en que usted era un niño que crecía en el hogar, ¿recuerda si sus padres le recompensaron con regalos, alabanzas o privilegios de algún tipo al mostrarse perfeccionista? Acerca de su vida en la actualidad, ¿acaso su familia o amigos refuerzan su conducta perfeccionista de alguna manera sutil? Anote en el espacio provisto a continuación estos acontecimientos o el modo en que los refuerzos o recompensas fueron otorgados, a medida que vaya recordándolos.
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Castigo
El castigo consiste en recibir una consecuencia negativa de cualquier índole tras una conducta no deseada. El efecto global que suele desencadenar a menudo el castigo es un decrecimiento en la frecuencia de la conducta no deseada. Por ejemplo, la cajera de un supermercado que, de manera involuntaria, pero con relativa frecuencia, da demasiado cambio a los clientes, podría recibir la orden del encargado del establecimiento de reponer la diferencia de su propio dinero (castigo) cuando el registro de la caja al final del turno es más bajo de lo debido (conducta no deseada). Después de que le ocurra esto en un par de ocasiones, la cajera aprenderá probablemente a ser más cuidadosa al devolver el cambio y cometerá errores con menos frecuencia. ¿Es posible que usted haya sido castigado en alguna ocasión por cometer errores o comportarse de manera “imperfecta”? Si es así, ello puede haber contribuido a su percepción de que en ciertos momentos es importante desempeñar sus tareas a la perfección. Un niño al que se critica habitualmente por hacer cosas de manera inadecuada (p.e., dejar el lavabo desaseado, no hacer la cama correctamente, pronunciar de forma errónea ciertas palabras) puede aprender que es siempre importante hacer las cosas correctamente. Un maestro que se comporte de manera muy crítica cuando los niños cometen errores en sus tareas escolares podría instigar un deseo extremo de lograr la perfección en niños altamente
sensibles a las críticas. Finalmente, los individuos que comparten una relación con una persona que nunca está satisfecha con el comportamiento de su pareja (p.e., su estilo en el vestir, el aspecto de su cabello, su manera de cocinar, etc.), puede desarrollar la creencia de que es muy importante alcanzar ciertos estándares para agradar a los demás.
El criticismo es tan sólo una de las formas de castigo. Otras manifestaciones del castigo incluyen el recibir calificaciones bajas en un examen, ser objeto de risas y cuchicheos por parte de algún semejante, perder dinero, una reprimenda en el trabajo, sufrir una enfermedad (p.e. después de haber ingerido comida que ha caducado) o no lograr la admisión en un nuevo puesto de trabajo. De hecho, cualquier tipo de consecuencia negativa que sigue a una conducta puede ser considerada como un castigo. Si las personas son castigadas duramente por cometer incluso los errores más pequeños, pueden ser más susceptibles de desarrollar la rígida creencia de que es muy importante no cometer errores
Ejercicio 1.2.
Cómo el castigo ha contribuido a su perfeccionismo
¿Puede usted recordar alguna ocasión en que se comportara de cierta manera y recibiera un castigo como consecuencia de su conducta? ¿Ocurría esto con relativa frecuencia en su niñez o adolescencia? ¿Le ocurre esto a usted hoy en día? Considere situaciones pasadas y presentes en el hogar, en la escuela, en el trabajo y con amigos. Si usted ha sido castigado con frecuencia por cometer errores, ¿parecen estas experiencias ser motivo de actitudes perfeccionistas?
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Imitación
Observar la conducta de otras personas e intentar hacer las cosas de manera similar, fenómeno también conocido como de imitación, es una forma importante de aprender a comportarnos. Los investigadores han demostrado que las personas pueden desarrollar temores específicos al observar los temores de sus semejantes en situaciones determinadas (p.e., grandes alturas, serpientes, etc.) (Antony y Barlow 1997). Del mismo modo, los adolescentes que fuman cigarrillos beben alcohol o toman drogas podrían aprender estas conductas en un principio al observar a sus semejantes tomar estas sustancias.
Finalmente, algunos investigadores han demostrado que existe una relación entre la visión de violencia en televisión y la adopción de conductas violentas en la vida real, y que el observar conductas violentas puede generar más violencia (Fiedrich-Coter y Huston 1986; Wood et al. 1991). Todos estos son ejemplos de imitación.
Si las personas pueden aprender ciertas conductas mediante la observación de las conductas de otros, es posible que las conductas perfeccionistas se desarrollen del mismo modo. Muchas personas que se describen a sí mismas como altamente perfeccionistas señalan que crecieron en torno a otras que también lo eran. Como resultado de ello, tuvieron la oportunidad de desarrollar ideas y conductas perfeccionistas al observar a los demás miembros de su familia, especialmente
a sus padres y hermanos mayores.
Ejercicio 1.3.
Cómo la imitación a contribuido a su perfeccionismo
¿Creció usted rodeado por personas que podrían ser consideradas como altamente perfeccionistas? Si es así, ¿es posible que la imitación o aprendizaje de observación pueda haber contribuido a sus propias actitudes perfeccionistas? ¿Puede pensar en les maneras en que los miembros de su familia u otras personas importantes en su vida son altamente perfeccionistas?
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Información e instrucción
Las personas aprenden estilos particulares de conducta a través a través de la exposición a los medios, la conversación con otras personas, o cualquier otra forma de intercambio de información. Un buen ejemplo de cómo la información puede contribuir a las creencias exageradas es el desarrollo y mantenimiento de las fobias a volar. Cada vez que ocurre una catástrofe aérea, los medios están allí para cubrir la noticia de manera exhaustiva. Además de colocarla en la primera plana de todos los periódicos, a menudo se habla de ella al principio de cada boletín informativo en radio y televisión. A menudo, esta cobertura puede continuar durante días, semanas, e incluso meses mientras las investigaciones sobre el caso profundizan en las causas del accidente o aparecen nuevos datos. Sin embargo, a pesar de que un accidente de aviación es siempre una noticia trágica, es también un acontecimiento relativamente infrecuente. Escuchamos incidencias acerca de aviones que chocan cada pocos meses, pero no oímos nada acerca de todos los aviones que despegan y aterrizan en su destino con éxito. Claramente, volar no es peligroso en comparación con muchas de las cosas que hacemos cada día en nuestra vida cotidiana (p.e., conducir un coche, caminar por la calle helada en invierno, fumar). En cualquier modo, muchas de las personas que confiesan su miedo a volar señalan que la cobertura de las catástrofes aéreas por parte de los medios de comunicación
contribuye a su temor. Este es un claro ejemplo de cómo la información, y la distorsión de la información, pueden tener un gigantesco impacto sobre las creencias y conductas de la persona.
¿Cómo puede la información contribuir al perfeccionismo?
Una estudiante, no podía concluir totalmente sus trabajos ni entregarlos a tiempo, por temor a que no fueran lo suficientemente buenos. Al explorar los orígenes de su conducta perfeccionista, vimos claro que los padres tenían algo que ver. Ella era hija única y sus padres tenían altas expectativas acerca de ella. Desde muy temprana edad, sus padres siempre habían esperado de ella que estudiara medicina en una prestigiosa universidad e incluso que ganara un premio Nobel. No cabía ninguna otra opción académica para ella. La paciente no estaba segura de si quería en realidad ingresar en una escuela de medicina, pero no contemplaba la posibilidad de tener otra opción. Sus padres la apoyaban económicamente y le habían dejado sus expectativas muy claras desde muy pequeña. Además, realmente creía cualquier rendimiento en el colegio peor que casi perfecto era inaceptable. Por supuesto, el precio que tenía que pagar por esta creencia era el de no poder entregar sus trabajos a tiempo ni conseguir las notas que merecía.
Otra chica tenía problemas con el atractivo físico y la relación que tenían con el incesante bombardeo de la imagen del físico perfecto en la publicidad, las películas y las revistas. Tenía ideas muy perfeccionistas acerca de la importancia de ser delgada, tener el peinado perfecto y vestir de manera inmaculada. Sus creencias no sólo se alejaban de la realidad, sino que además no eran saludables, llevándole a mantener su peso a un nivel muy inferior al que correspondía a su altura y constitución. El hecho de verse a sí misma constantemente confrontada con modelos y actores que ella consideraba físicamente “perfectos” le hacía marcarse un inalcanzable estándar. No sorprende por esto a nadie que los trastornos alimenticios, como la anorexia nerviosa, sean particularmente comunes entre modelos, bailarines y otros profesionales que sufren una elevada presión por ser delgados.
Ejercicio 1.4.
Cómo la exposición a la información ha contribuido a su perfeccionismo
Haber escuchado repetidamente de los padres, profesores, compañeros, o la sociedad en general, que es importante hacer las cosas de una manera particular, o que es fundamental no cometer errores, puede contribuir al perfeccionismo. ¿Puede recordar de qué maneras ha estado usted expuesto a ciertos tipos de información o instrucción que puedan haber contribuido a sus ideas o conductas perfeccionistas?
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¿Por qué no todo el mundo es perfeccionista?
Los cuatro tipos de experiencias de aprendizaje –recompensa y refuerzo, castigo, imitación, e información e instrucción– son comunes para la mayoría de la gente. La mayoría de las personas recibe ocasionalmente una recompensa por marcar altos estándares, es castigada a veces por cometer errores, es expuesta a individuos perfeccionistas, y es instruida para lograr altas metas e intentar no cometer errores. Si estos tipos de experiencias son universales y, en parte, responsables de causar conductas perfeccionistas, ¿por qué no todo el mundo es altamente perfeccionista? La respuesta a esta pregunta es compleja.
La conducta humana es efecto de la interacción de muy diversos factores, no sólo de las experiencias de aprendizaje. Tomemos como ejemplo el desarrollo de la fobia a los perros. Una investigación llevada a cabo por el Dr. Peter Di Nardo y sus colegas (1988) mostró que el 50% de las personas que tienen miedo a los perros relatan haber sido mordidos por un perro en el pasado. En muchos de estos individuos, la experiencia de haber sido mordidos por un perro ha contribuido a este miedo. Sin embargo, el 50% de las personas que no tienen fobia a los perros también han comentado haber sido mordidas por perros en alguna ocasión. Así, a pesar de que las mordeduras de perro causan fobia en algunas personas, parece que muchas otras personas no desarrollan el miedo tras recibir una mordedura. De estemodo, llegamos a una interesante pregunta: ¿Por qué ciertas personas desarrollan temores tras una experiencia de aprendizaje negativa, mientras otras no lo hacen? Esta misma pregunta se puede aplicaren el caso del miedo a volar. A pesar de que la información acerca de catástrofes aéreas en los medios de comunicación puede contribuir al miedo a volar en algunos individuos, claramente no representa un problema para muchos otros. La mayoría de las personas se sientan cómodamente en un avión, incluso tras leer alguna noticia acerca de un horrible accidente de aviación. De nuevo, la pregunta es:
¿Por qué ciertas personas desarrollan el miedo a volar tras la repetida exposición a información acerca de accidentes aéreos, mientras otras no lo hacen?
¿Por qué algunas personas desarrollan ideas y conductas perfeccionistas tras experiencias de aprendizaje relevantes, mientras otras no lo hacen?
Todavía no tenemos la respuesta a esta pregunta. Aunque sabemos que las experiencias de aprendizaje afectan de diferentes maneras a las diferentes personas, todavía no sabemos por qué se da este caso o cómo predecir los efectos de una experiencia dada en cualquier persona. Es posible que ciertas personas
sean más vulnerables que otras a responder de manera negativa a estas experiencias. En el caso del perfeccionismo, algunas personas son menos susceptibles de aprender los hábitos perfeccionistas; quizás se debe a su dotación genética, o a un historial de experiencias de aprendizaje adicionales que contrarrestan los efectos de las experiencias que, de otro modo, habrían podido motivar ideas perfeccionistas. En cualquier caso parece claro el hecho de que las experiencias de aprendizaje son responsables sólo parcialmente de las actitudes perfeccionistas. Además, para ciertos individuos, el papel de las experiencias de aprendizaje específicas puede llegar a ser inapreciable.
¿Qué ocurre si usted no es capaz de rememorar alguna experiencia de aprendizaje específica?
El hecho de que usted no pueda rememorar alguna experiencia específica que pueda haber contribuido a sus ideas o conductas perfeccionistas no debe constituir un problema. A pesar de que algunas personas encuentren útil comprender los orígenes de los que procede su perfeccionismo, esta comprensión no es necesaria para modificar las formas perfeccionistas de hacer las cosas y pensar en ellas. De hecho, los factores que en un principio le llevaron a usted a convertirse en un perfeccionista en ciertas ocasiones podrían no ser los mismos que sostienen su manera perfeccionista de pensar en la actualidad.
¿De quién es la culpa de su perfeccionismo?
Aunque sus patrones de pensamiento y conducta, así como el modo en que las personas se han comportado a su alrededor, pueden haber contribuido
al desarrollo de estándares excesivamente altos, existen muchos factores que interactúan en la formación de la personalidad del individuo.
De hecho, es preferible no tratar de cargar la culpa del problema sobre alguien o algo (porque usted nunca sabrá con seguridad cómo apareció el problema exactamente) y enfocar atención en lo que se puede hacer para solucionarlo.
Referencia:
Antony, M. M., & Swinson, R. P. (2004). Cuando lo perfecto no es suficiente. Estrategias para hacer frente al perfeccionismo. Desclée de Brouwer.
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