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Tratamiento del Trastorno de personalidad paranoide

 Tratamiento del Trastorno de personalidad paranoide

   El trastorno paranoide de la personalidad rara vez se observa en la clínica. El deterioro se suele manifestar principalmente en las relaciones con los demás, por lo que suele constituir un problema más para su entorno que para el propio sujeto. Además, en el caso de que acuda a tratamiento, es difícil que exprese sus problemas emocionales o interpersonales, debido a su desconfianza y precaución ante la gente, y raramente permitirá que le investiguen o le estudien. Es casi imposible para el terapeuta penetrar la barrera de sus sospechas. 

   La desconfianza funciona destruyendo la relación terapéutica. Cualquier expresión de simpatía o interéspor parte del terapeuta es probable que levante sospechas o se considere como la confirmación de que los demás le están tratando de humillar. 

   Las preguntas o sugerencias se ven como críticas o ataques. Incluso si la terapia mejora otros aspectos del funcionamiento de un sujeto con un TPP, su sistema delirante se encuentra tan protegido y se confirma tan fácilmente por medio de supuestas "señales" percibidas en la situación terapéutica, que a menudo permanece intacto, lo que arroja un pronóstico muy poco favorable para una recuperación completa (Fenigstein, 1996). 

   El sujeto con un TPP que acude a tratamiento lo hará generalmente por problemas en las relaciones con los demás. Así, es posible que desee tener más habilidades sociales para que los demás no se aprovechen de él, para conseguir ascender más rápidamente que sus compafieros en el trabajo, para afrontar las críticas, etc. No obstante, es habitual que no adquiera ninguna responsabilidad sobre su tratamiento, ya que los únicos problemas que ve son los creados por la intención de la gente de hacerle dafio.

Fase inicial del tratamiento

   La fase inicial de la terapia puede ser especialmente estresante para el sujeto con un TPp, por lo que la utilización de estrategias conductuales que se centren en objetivos poco amenazantes para el paciente puede ser realmente importante en esta etapa inicial. La consecución de una progresiva sensación de autoeficacia sería una de las principales metas de la terapia cognitivo-conductual, junto con el aprendizaje de formas de controlar la amiedad y de habilidades interpersonales más adecuadas. 

Segunda fase del tratamiento

La reestructuración cognitiva y la modificación de los esquemas básicos del TPP constituirían intervenciones cognitivas que seguirían a los procedimientos más conductuales que se acaban de señalar, y que intentarían cambiar los patrones cognitivos, conductuales y afectivos del paciente. Sin embargo, una cuestión básica con este tipo de individuos es establecer una buena colaboración terapéutica con ellos, reconociendo cualquier atisbo de verdad que haya en su sistema paranoide entendiendo las ideas delirantes como poderosas, convincentes y comprensibles. El terapeuta puede identificar de qué manera estas ideas interfieren con los objetivos del paciente o crean frustración en los demás o en él mismo (Fenigstein, 1996).

   Una de las tareas consistiría en ayudarle a discriminar las amenazas reales de las percibidas, por medio de la reestructuración cogni- tiva, y hacer que desarrolle respuestas más adaptativas a las amenazas reales y a las am- biguas. 

   Con respecto a los procedimientos conductuales que sefialamos anteriormente, Turkat (1990) propone intervenir en sujetos con un TPP con dos enfoques básicos: 

1.    Reducción de la sensibilidad del paciente ante las criticas provenientes de los demás.

   Entre los procedimientos que se utilizan para alcanzar este objetivo se encuentran la relajación muscular o alguna estrategia de reestructuración cognitiva, con el fin de ensefiar algún tipo de respuesta contra la ansiedad. 

   Además, se desarrolla conjuntamente entre terapeuta y paciente una jerarquía de críticas provocadoras de ansiedad, a las que éste se irá desensibilizando (en la clínica y, posteriormente, en la vida real) a través de los procedimientos para combatir la ansiedad que se han ensefiado previamente. 

2.    E.ntrenamiento en habilidades sociales.

    Aquí se plantean cuatro áreas que el pacIente debería mejorar: 

a} Atención social con el fin de prestar atención a los estímulos pertinentes de las situaciones sociales. La observación y el análisis de interacciones interpersonales grabadas en vídeo pueden ser una útil herramienta para este.fin

b} Procesamiento de la informacióncentrándose en ensefiar al paciente a interpretar correctamente los estímulos sociales

c} Emisión de la respuesta, atendiendo principalmente a la adecuación de los comportamientos paralmgüístlcos y no verbales, incluyendo la apariencia física; y 

d} Retroalimentacióncon el fin de utilizar las consecuencias de su conducta de forma apropiada, aprendiendo a utilizar la retroalimentación negativa (a pesar de su sensibilidad a las críticas) de forma constructiva y prestando atención al aumento de la retroalimentación positiva. 

   Actualmente existen pocos datos sobre la eficacia de las intervenciones cognitivo- conductuales para el tratamiento del TPP. 

   Prodecimientos cognitivos-conductuales utilizados en el tratamiento del TPP (Caballo, 2001)

·      Establecer una relación de confianza mutua y de colaboración con el paciente. 

·      Aumento de la autoeficacia, control de la ansiedad

o   Reducción de la sensibilidad ante las críticas 

·      Entrenamiento en habilidades sociales. 

o   Atención social 

o   Procesamiento de la información 

o   Emisión de la respuesta 

o   Retroalimentación

·      Relajación muscular.

·      Reestructuración cognitiva y modificación de esquemas básicos. 

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